No pasan las horas como deben,
salen marcha atrás las ganas
trasnochadas de perderse
en autopistas de ocasiones sin peaje.
Careces de partida y de destino,
apestas a alcohol y a despedida.
Para una vez que hablas más contigo
tropiezan y se caen las escaleras.
Tan sólo no estás como pareces,
apuntas a disfraces de corbata,
de traje de neón, de oro macizo,
de treinta míseras monedas de plata.
Problema en la punta de los labios,
ojeras de cartón de tus pitillos
comulgo con tu fondo y no tu forma
ni busco por si acaso los tornillos.

Aunque no llueva hasta enero, tapa el techo.
Peor que los recuerdos, los casi, los hoy no puedo,
son las goteras aisladas con veneno de conciencia.

1 Matices precisos:

Cassie dijo...

No creo que esto tenga mucho que ver con lo que escribiste, pero es lo que me ha salido de dentro al ponerme a contestarte. Un bico. Quería insertar una imagen en el comentario pero no he sabido^^U.
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Hay veces que mi inocencia se me escapa, sin querer, por las costuras del vestido.
Y me quedo triste y sola, y disfrazada con trajes de adulto.
Hay veces que me caigo mal y me enfado, porque los zapatos me aprietan y se me olvida cómo se vuela.
Y hay rotos en los bolsillos, y se me cayó todo el polvo de hada.

Las cosas de mayores huelen a tabaco, y a humo, y a gris, y a despedida, y a resaca, y a dolor, y a todas esas cosas feas y faltas de sueños.

Te regalo mi pastel y mis flores con tal de que me recuerdes dónde estaban.

Tomemos un café. Y encontremos un tesoro. Pongamos nuevas cruces en el mapa.

Por favor recordemos qué es ser niño, porque entre tanta niebla, se me escapa.