El polvo y la nieve se confunde en el suelo grisáceo de los cuarteles. La tienda del viejo general gime bajo el viento invernal y las embestidas del granizo. Mientras, los soldados matan el tiempo jugando a los dados y sueñan historias de glorias pasadas y conquistas de cama y campo. El viejo general rehuye los recuerdos. Ya no queda nada. El pasado se escurre como el humo de la vela que ayuda a sus quejumbrosos ojos a repasar los planos en busca de algo que permanezca igual que antes, con el blanco desconocido de lo inexplorado.

Sale a pasear ignorando el frío y la tempestad. Poco importa. Aunque le astillen los huesos hoy caminará como antaño hacia el sur a reunirse con sus antiguas legiones. La decimotercera se enfangó en el desierto y las guerras tribales. La décima partió a conquistar tierras lejanas incluso para el Imperio. La quinta camina. En su mente nota como el sol triunfa. La decimotercera se acerca, la décima está otra vez aquí. La quinta se une a ellas.

Quizás los años no pesen tanto después de todo. Decimotercera, décima y quinta.

Caminarán juntas de nuevo para una última batalla.

2 Matices precisos:

Ron Fuego dijo...

Pues este sábado, a esas legiones se les unirán unas cuantas. Entre ellas la octava legión se afeitará para tal día señalado, y nos cuadraremos al verlas llegar.

Dante de la Fuente Alonso dijo...

Dura legión la octava. Más sedienta de sangre que los germanos y más inconformista que los galos.

Salve, octava.